Los jóvenes estamos llamados



Por: Alan J. Beraún Chaca



Hace días atrás compartía, en las redes sociales, comentarios sobre la participación política de los jóvenes, algunas personas, incluido la nueva generación, criticaban mi planteamiento acérrimo de que los jóvenes deberían participar activa y propositivamente en la política nacional, regional y local, ya que los jóvenes constituimos, sin duda, un sector sobresaliente dentro de nuestra comunidad; pues nuestra influencia hoy es mucho mayor en comparación de años pasados. Pero el solo hecho de manifestar la urgente participación protagónica de la generación de los 80 y 90 me he ganado las comparaciones innecesarias y calificativos desmesurados con los políticos de hoy. Pues ocurre que cuando uno habla de política es criticado e igualado a los peores y ruines personajes que han hecho de la política lo peor visto por la sociedad.

“Esas actitudes de críticas y comparaciones me han demostrado que hoy en día los jóvenes han perdido las intenciones de participar en política porque cada vez hay más políticos corruptos, mentirosos y con procesos judiciales”. Personas como esas son las que manchan el buen ejercicio de otros, de quienes anhelan ejercer la política con ética, con decencia y con el objetivo de lograr el bien común. 

He podido observar también, que muchos jóvenes critican a otros jóvenes que pretenden postular a un sillón municipal o algún cargo de elección popular y eso ocurre por el actual proceder que tienen los políticos. A esto debo recalcar lo que en mis anteriores escritos muchas veces manifesté, que para que podamos desterrar lo sucio de la política es necesario que los jóvenes nos pongamos en acción, entrometernos dentro de las contiendas; pues tengo pleno convencimiento de que los jóvenes somos aún la reserva moral de la sociedad. 

Es notable que en la actualidad la participación política de los jóvenes, hombres y mujeres, es reducida. Quienes participan hoy en día en política son aquellos quienes ya han ganado experiencia en los claustros universitarios, otros quienes han tenido algún cargo en sus comunidades o sindicatos, quienes conocen la problemática de sus entornos y quienes desde su poca experiencia plantean soluciones y grandiosos aportes educativos, culturales, deportivos y de emprendimiento a bien de la juventud. 

Con la cuota de género ocurre algo similar, muchos candidatos los consideran en sus listas sólo porque la ley de elecciones municipales lo exige, no existe voluntad para tomar en cuenta a las mujeres y a los jóvenes como actores propositivos y agentes de cambio; se muestra aquí que los políticos tradicionales aun creen que la política es solo para los adinerados, para aquellos que mediante mecenazgos logren encabezar las listas electorales.

Mi generación está viviendo, en carne propia, la no representación de los políticos a sus electores, de cómo tranzan entre ellos para quedar impunes de las denuncias e investigaciones que se les apertura por malas actitudes; ocultan sus peores antecedentes poniendo por delante la corrupción, la infamia, la inmoralidad, la traición, el transfuguismo y el negociado. Esta generación está sintiendo que los gobiernos locales han olvidado sus propuestas de campaña en materia educativa, cultural, deportiva de la mano de la juventud. 

Me he preguntado muchas veces si las personas de mi generación tenemos representación en los puestos públicos (Gobierno local, regional o nacional), pues si los tenemos, la verdad es que estos no representan a nadie, se representan solos a donde vayan, y lo peor es que nadie los conoce, definitivamente la generación de los 80 y 90 no tenemos representación u organización reconocida donde podamos impulsar propuestas de mejoras a la juventud y que estás se conviertan en políticas a implementar en los gobiernos locales y el gobierno regional.

Los jóvenes somos quienes ponemos a las autoridades en los puestos donde se encuentran hoy, a aquellos que en la actualidad no están representándonos, que nos han apartado a un lado para hacer de su gestión populismo y elefantes blancos, a aquellos que ni siquiera entienden lo que en verdad necesitamos para poder fortalecer nuestras habilidades, destrezas, aptitudes que nos ayude a sobresalir y podamos trazar el camino al desarrollo. Los jóvenes somos quienes ponemos a las autoridades en cada periodo, pues somos la tercera parte de la población electoral y si nosotros decidimos sus triunfos entonces porque no les exigimos que sus gestiones sean también para nosotros? 

Considero que la juventud debe jugar un rol protagónico en los planteamientos para solucionar las necesidades fundamentales en nuestra sociedad, pues urge plantear soluciones para tomar acciones inmediatas, y en estos debemos participar, más aún, los jóvenes académicos, aquellos que han tenido la oportunidad de avanzar en materia educativa con especializaciones y experiencias ganadas en su trayecto profesional, estoy convencido que la juventud, en conjunto, podemos tener propuestas mucho mas solidas y con mejor expectativas hacia la población.

Concluyo este corto escrito, considerando que los jóvenes estamos llamados a cambiar esta historia, estamos llamados a organizarnos para desterrar la podredumbre en que está sumergido la política y las gestiones del estado. Estamos llamados a poner en práctica nuestra participación política, ciudadana y social, desarrollarnos como ciudadanos como hombres cultos comprometidos con nuestro entorno. Los jóvenes estamos llamados a luchar de la mano de los sectores más necesitados de quienes hoy los políticos tradicionales y sus mecenas se han alejado. Los jóvenes estamos llamados a plantear propuestas de cambio en materia económica, social, educativa, ambiental y política que den soluciones a los álgidos problemas de nuestra sociedad.

LA PROVINCIA DANIEL ALCIDES CARRIÓN ES LA SEGUNDA PROVINCIA MÁS POBRE DEL PERÚ.

Por: Alan Beraún Chaca Publicado el 29.02.2020 Estos días de febrero del 2020, el INEI publicó un último documento denominado "...