Por Alan Joe BERAÚN CHACA
Ha pasado 200 días desde que Ollanta Humala Juramentó como presidente de la República del Perú, esto por el triunfo en la segunda vuelta electoral del 5 de junio del 2011. La historia electoral nos demuestra que el triunfo de Humala se ha logrado por el apoyo incondicional de los amplios sectores sociales de todas las regiones del país. Así como muchos, nosotros también apoyamos y respaldamos a Gana Perú porque confiamos en sus propuestas, creímos en sus compromisos pensando que honraría sus promesas; pero no fue así, con sus actos ha tirado por la borda toda nuestras esperanzas, traicionando lo prometido y apegándose a la derecha y a los neoliberales (Ver http://www.larepublica.pe/columnistas/el-zorro-de-abajo/la-captura-de-ollanta-29-01-2012) quienes tratan de extraer todos nuestros recursos naturales depredando nuestro ecosistema y dejándolo desértico e improductivo.
En este corto tiempo, Humala ha pasado de la gran transformación a la gran represión, así lo demuestra el estado de emergencia que dispuso, en diciembre del año pasado, a la provincia de Cajamarca, de Celendín, de Hualgayoc y de Contumazá, cuando los campesinos marcharon contra el proyecto minero Conga, ya que éste pretende desaparecer a las cuencas hidrográficas y a las lagunas que la provincia de Celendín declaró zona intangible, área de reserva ecológica y de conservación ambiental; pero aun así Ollanta Humala ha manifestado que Conga va sí o sí (Ver http://elcomercio.pe/politica/1378284/noticia-regiones-mineras-encabezan-ranking-desnutricion-cronica-infantil-peru). La decisión de Humala y el estado de emergencia dado en diciembre, ha servido para que el viernes 10 de Febrero termine en Lima la Marcha Nacional por el Agua, que inició en Cajamarca los primeros días de este mes, esta marcha convocó a miles de peruanos de todo el país donde unánimemente exigieron al gobierno, entre otras cosas, el respeto a las decisiones de los pueblos y el respeto a las cuencas y vertientes hidrográficas que pretenden desparecer y contaminar las empresas mineras, esta marcha de diez días, ha valido para que los miles de peruanos quienes participaron muestren abiertamente su total rechazo a proyectos mineros que se encuentren en cabeceras de cuencas como es el caso Conga quien es hijo de la abusiva, depredadora e irresponsable minera Yanacocha.
Hay que recordar que Ollanta Humala en plena campaña electoral del 2011 pronunció un discurso en Cajamarca donde prometió que respetaría las vertientes hidrográficas y que las inversiones mineras no procederían en las cabeceras de cuencas “porque los campesinos toman agua y no comen oro…”, eso fue la palabra de Humala (Ver http://www.youtube.com/watch?v=Iz7wuhfpx3w&feature=related ); oyendo esas palabras creímos que Gana Perú, ya en el gobierno, tendría coherencia entre lo dicho y lo hecho; pero hoy demuestra todo lo contrario, en apenas seis meses de gestión, el caudillo Humala ha ido alineándose al poder económico del país, se alió con sus férreos enemigos electorales y se hizo enemigo del pueblo y de los amplios sectores sociales quienes lo apoyamos en los momentos más difíciles de la época electoral.
Hay que recordarle al señor Humala que lo ayudamos cuando los medios de prensa: escrita, hablada y televisiva, alineados al poder económico de las mineras, trataron de desprestigiarlo, hundirlo políticamente y no darle chance en futuras ocasiones; hay que recordarle también que nosotros salimos en su defensa usando los medios con que contábamos: las redes sociales, conformando colectivos y equipos por la dignidad en contra de la corrupción y dictadura que representaba Keiko Fujimori; hicimos todo lo que pudimos con compromiso y con el único interés de lograr la gran transformación que muchos anhelamos; y en agradecimiento a todo nuestro esfuerzo y respaldo, Ollanta nos pasa la factura aliándose a sus mayores críticos, históricos opositores e infames atacantes representantes de intereses ocultos; y es con ellos con quienes ahora gobierna el país creando y reinventando programas asistencialistas fiel al estilo de la década del 90.
Humala en sus primeros seis meses de gestión nos demostró que no tiene la voluntad de cumplir lo prometido, no cambió de rumbo económico tal como lo ofreció, se olvidó de la lucha contra la corrupción que fue su propuesta bandera de campaña, olvidó y pateo la gran transformación, rompió Gana Perú y creó un Ministerio de Inclusión Social que más pareciese ser una cartera asistencialista con el que desea aparentar el cumplimiento de su compromiso de crear un estado de bienestar. Sinceramente por estas actitudes de Humala urge ponernos alertas y en movilización, urge organizarnos y respaldarnos unánimemente ante cualquier amenaza del vulnerar nuestros derechos sobre nuestros recursos naturales, urge pronunciarnos de manera frontal y exigirle a este que cumpla lo prometido y que respete las decisiones que el pueblo ha tomado en su oportunidad.