Por: Alan Beraun Chaca
Un día como hoy, 18 de enero del 1911, nació el maestro José María Arguedas Altamirano quien fue el literato más representativo del indigenismo en nuestro país. Arguedas es uno de los escritores que cuando lo lees te hace cambiar la mirada al Perú, a nuestro Perú profundo, de todas las sangres, que aun, es ancho y ajeno. Hoy, 18 de enero del 2011, después de cien años de su nacimiento y a cuarenta y dos años de su muerte física, se le valora por sus maravillosos aportes en Literatura, Arqueología y Etnología, aportes que nos han servido y nos servirán a nosotros como también les servirán a nuestros descendientes.
Se mato en 1969, un disparo en la cien le costo cinco días de agonía para luego morirse. Así, el 2 de diciembre del mismo año descansó de su agonía, de sus recuerdos melancólicos, malos momentos que vivió en su niñez, que de seguro le habría dolido eternamente si hubiera vivido más tiempo.
José María Arguedas, fue antropólogo y escritor indigenista; en sus obras Agua, Los ríos profundos, Todas las sangres y Yawar Fiesta verbaliza la voz del indio en la literatura. Sus obras están referidas a la paupérrima vida que llevaban los indios de los recónditos lugares de nuestro país. En la mayoría de sus obras narra la vida de los indios con quienes había pasado una gran parte de su niñez. En ellas relata su historia de niñez: descendiente de blancos pero criado e integrado a los indios; en letras del autor se aprecian los sentimientos encontrados hacia blancos e indios en una relación entre amor y competencia. “su identificación con el hombre autóctono no tenía nada que ver con el indigenismo fanático que rechaza todo lo occidental y, sobre todo, lo hispánico. Lo que José María Arguedas rechazaba era la actitud despreciativa y prepotente de algunos peruanos frente al ‘indio’. Para él, el Perú era una síntesis del Occidente y la civilización andina” (el comercio 18/01/2011).
Existen demasiados actos importantes por cual podemos recordar a José María Arguedas; pero quizá los más importante es recordarlo y reconocerlo por su pasión de rescatar el folcklor peruano y su protesta por el estado calamitoso de algunos museos arqueológicos de su época, lo que calificaba como “un atentado a la historia peruana”.
Ha sido importante y trascendental el aporte del maestro Jose Maria Arguedas que desde el año pasado (2010), muchos círculos de estudios y centros culturales y literarios de nuestro país y en especial personalidades de Andahuaylas han propiciado que al presente año se le denomine “Centenario del Nacimiento de José María Arguedas”; pero no prosperó la iniciativa; por apetitos políticos y populistas han desechado tal propuesta. Por ello, en reivindicación al reconocimiento de este peruano de corazón, aprovecho la oportunidad para aunarme a la propuesta de que podríamos bautizar con su nombre a alguno de los principales museos del país, como el Museo Nacional de Arqueología, Historia y Antropología del Perú (el comercio). Propongo también que en el presente año educativo, las Instituciones Educativas Secundarias y Primarias, incorporen en su plan lector las obras (cuentos y novelas) del maestro inmortal y eterno Andahuaylino, que siempre estuvo comprometido con el indígena peruano.

